Juan Marsé: Caligrafía de los sueños
Lumen, 436 págs, 24,60 €
A mediados de los cuarenta, Ringo es un chaval de quince años que pasa
las horas muertas en el bar de la señora Paquita, moviendo los dedos
sobre la mesa, como si repasara las lecciones de piano que su familia ya
no puede pagarle.
En esa taberna del barrio de Gracia, es testigo de la historia de amor
entre Vicky Mir y el señor Alonso: ella, una mujer entrada en años y en
carnes, masajista de profesión, ingenua y enamoradiza; él, un cincuentón
apuesto que empezó frecuentando a la mujer para curarse de una lesión
en el pie y ha acabado instalándose en su casa. Allí viven junto a
Violeta, la hija de la señora Mir, hasta que sucede algo inesperado: un
domingo por la tarde, Vicky se echa a las vías de un tranvía intentando
un suicidio imposible y patético, mientras el señor Alonso desaparece
para no volver. Lo único que queda de él es una carta que prometió
escribir y que Vicky estará esperando y deseando hasta la locura,
mientras Violeta mueve sus espléndidas caderas por el barrio, hosca e
indiferente a los halagos.
La vida entera discurre por el bar de la señora Paquita y bajo la mirada
de Ringo, que ahora escucha, lee, y finalmente empezará a escribir las
palabras de lo que será su primer relato. Un encuentro casual con el
señor Alonso ligará para siempre la historia de los amantes con la de
Ringo y con la triste caligrafía de toda una generación que alimentó sus
sueños en los cines de periferia y en las calles grises de una ciudad
donde el futuro parecía algo improbable.
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